Alimento, salud y agua en el contexto del cambio climático

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Actualizado el Fri Apr 30 2021

Nuestra salud está estrechamente relacionada con la salud de nuestro planeta. Por ejemplo, se ha vinculado un mayor CO₂ atmosférico a niveles más bajos de proteína, hierro y zinc en nuestros cultivos. De hecho, todo nuestro sistema de producción de alimentos está amenazado por el cambio climático, desde la gestión del suministro de agua hasta el clima impredecible y los patrones estacionales. Sin adaptación, el cambio climático podría reducir la cosecha global hasta un 5-30% para 2050.

Por qué la agricultura necesita adaptarse

1. Adaptar la Agricultura

A lo largo de todo el mundo, la agricultura puede parecer muy diferente: desde la cosecha de arándanos en pantanos húmedos hasta la producción de leche de camello. Esto significa que hay una gran variedad de maneras en las que los agricultores pueden adaptarse.

¿Cómo podría cambiar el rendimiento de los cultivos (% de aumento o disminución) si los agricultores adaptasen sus prácticas en respuesta al cambio climático?


Incluso cambios simples pueden marcar una diferencia. De hecho, los agricultores que se adaptan cambiando los tiempos de siembra, variedades de cultivos, y el manejo de suministros de agua podrían incrementar los rendimientos entre un 7-15% en comparación con las tasas de producción actuales.

Cambiando tiempos de cosecha

La adaptación agrícola también puede implicar cambios mucho mayores: desde el cambio a métodos sostenibles de gestión de la tierra a la compra de seguros para los cultivos. Estas opciones adaptativas, grandes o pequeñas, ayudan a que la agricultura sea más resiliente al cambio, esté o no, relacionado con el clima.

Opciones adaptativas

¿A qué desafíos crees que los agricultores se enfrentan cuando tienen que adaptarse al cambio climático? Marca las respuestas que crees que representan las mayores barreras


2. Gestión de suministros de agua

Además, si pensamos en los impactos del cambio climático: aumento del nivel del mar, tormentas, inundaciones, sequías, deshielo, podemos empezar a reconocer un asunto de agua, o más científicamente, ‘hidrológico’.

Clima y agua

Estos eventos afectarán nuestro acceso al agua potable segura, así como a nuestra capacidad para cultivar alimentos. Por consiguiente, tanto para la producción de alimentos como para la salud, necesitamos adaptarnos a estos cambios mediante la gestión de nuestros suministros de agua de forma más sostenible. Esto significa repensar de dónde procede nuestra agua, cómo la transportamos y cómo la utilizamos en nuestra vida diaria.

La financiación también puede ser internacional. En África Occidental y el Sahel, más de 20 países se han unido para crear la 'Gran Muralla Verde', un proyecto de reforestación liderado por agricultores de 8 000 km de largo. El proyecto tiene por objetivo plantar más vegetación e incrementar el valor ecológico del Sahel, a la vez que se combate el riesgo de sequía prolongada. Para esto, los agricultores se han adaptado cavando redes de pozos que recolectan y almacenan el agua para la estación seca. Esto no solo reduce el impacto de la escasez de agua, sino que también mejora el rendimiento de los cultivos locales y propicia que el paisaje se regenere de forma natural.

Adaptarse mediante la reforestación

3. Utilización de la investigación y la tecnología

La investigación y la tecnología también serán herramientas importantes para adaptarse al cambio climático. De hecho, existe todo un campo científico dedicado a mejorar las prácticas agrícolas, reducir el impacto medioambiental de la agricultura y asegurarse de que haya suficientes alimentos para todos. Desde allí, los agricultores individuales pueden ayudar a difundir entre sus vecinos qué adaptaciones funcionan mejor en diferentes regiones.

Granjeros amigables

Si queremos hacer realidad estos objetivos, necesitamos financiar esta ciencia. De hecho, por cada dólar estadounidense invertido en estas investigaciones, las regiones en desarrollo podrían ganar, a la larga, entre 3,7 y 5,2 dólares.

Los cultivos modificados genéticamente son un brillante ejemplo de cómo la investigación agrícola puede ayudar a adaptarnos al cambio climático.

¿Puedes averiguar cuál de estos cultivos preparados para el clima no ha sido producida?


La ingeniería genética ha producido cultivos que pueden soportar temperaturas más altas, escasez de agua y brotes de enfermedades.

También podemos utilizar la tecnología para ayudarnos a predecir el futuro. Aquí es donde los Sistemas de Alerta Temprana (‘EWS’, por sus siglas en inglés) se ponen en práctica. Los EWS utilizan datos históricos para predecir futuros peligros como inundaciones y ondas de calor, permitiéndonos informar a la gente de los riesgos climáticos antes de tiempo. Además de informarnos sobre cómo adaptar las actividades sensibles al clima, como la agricultura, los EWS también pueden tener beneficios para la salud. En los Estados Unidos, por ejemplo, el uso de un EWS para predecir las olas de calor ha provocado un 50% menos de muertes, si comparamos dos casos similares.

Usar sistemas de alerta temprana puede reducir las muertes por ondas de calor en un 50%

Moverse hacia adelante

Hemos aprendido que necesitamos personas, tecnología e investigación para ayudarnos a adaptar nuestros suministros de alimentos y agua a un clima cambiante. Si no, no sólo nos arriesgamos a tener un planeta poco sano, sino que también arriesgamos nuestra propia salud.

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