Salud: mantener la salud en un clima cambiante

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Actualizado el Sat May 08 2021

Nuestra salud está estrechamente relacionada con la salud de nuestro planeta. Esto significa que si nuestro planeta se enferma, también lo hacemos nosotros. Por ejemplo, se ha vinculado un mayor CO₂ atmosférico a niveles más bajos de proteína, hierro y zinc en nuestros cultivos. Esto resulta en alimentos de menor calidad y dificulta a la gente obtener la nutrición adecuada. En este capítulo exploraremos por qué la crisis climática es también una crisis de salud y cómo podríamos adaptar nuestra atención sanitaria a las amenazas a las que nos enfrentamos.

¿Qué pasa si no nos adaptamos?

Salud y cambio climático

1. Efectos directos

¿Qué enfermedades podrían afectar a más personas como consecuencia del cambio climático?


Mientras más se calienta la Tierra, más aumenta el riesgo de sufrir enfermedades relacionadas con el calor porque el corazón, los pulmones y los riñones tienen que esforzarse más para mantener la temperatura corporal. Unos 125 millones de personas adicionales estuvieron expuestas a olas de calor entre 2000 y 2016, y los científicos predicen que las ‘mega’ olas de calor (al menos 6 días con temperaturas superiores a 30 °C) en Europa serán entre 5 y 10 veces más frecuentes para 2050. Contrariamente, estos aumentos de temperatura podrían resultar en menos muertes relacionadas con el frío.

Algunas enfermedades, como el cólera, el dengue y la malaria, son "sensibles al clima". Esto significa que la propagación de la enfermedad depende de factores como la temperatura y la lluvia. Por lo tanto, si el clima cambia, tiene un impacto en dónde y a quiénes afectan estas enfermedades.

Impactos del cambio climático sobre la salud

2. Efectos indirectos

El cambio climático también puede tener efectos indirectos sobre la salud, que no podríamos imaginar tan fácilmente. Un ejemplo son las inundaciones, que ayudan a la propagación de ciertas enfermedades, o la contaminación por incendios forestales, que supuestamente causa alrededor de 340 000 muertes prematuras cada año. También podrían producirse mayores niveles de conflicto entre países y dentro de ellos, y podría haber una mayor cantidad de refugiados medioambientales que no pueden recibir asistencia sanitaria básica.

Se predice que estos efectos del cambio climático sobre la salud tendrán un costo enorme para la sociedad, en la forma de enfermedades y muertes.

Impactos del cambio climático sobre la salud

Los que corren un mayor riesgo son los ancianos, los más jóvenes y las personas que viven en países donde ya tienen problemas para ofrecer una atención sanitaria decente. El cambio climático también pone en peligro la salud de las generaciones futuras. Si queremos evitar lo peor de estos riesgos para la salud, tenemos que prepararnos y adaptarnos lo antes posible.

Asistencia sanitaria inteligente respecto al clima

¿Cómo podemos adaptar la asistencia sanitaria ante el cambio climático?


La reducción de las emisiones de carbono tiene el enorme potencial de prevenir enfermedades y muertes innecesarias en el futuro. Esto es importante para mitigar los efectos, pero aún así tenemos que adaptarnos, y para ello necesitamos un plan. En 2018, solo 48 países tenían planes formales de adaptación de la salud, aunque la mayoría todavía tenían problemas para poner estos planes en acción.

Para empezar, necesitamos asegurar que todos tengamos acceso básico a la atención médica mediante la construcción de hospitales y clínicas donde más se necesitan. Por ejemplo, en zonas vulnerables a las inundaciones, como Bangladesh, algunas comunidades ahora utilizan 'hospitales flotantes'. También podemos adaptarnos reclutando más enfermeros y médicos y capacitándolos en los riesgos sanitarios del cambio climático y cómo tratarlos.

Hospitales flotantes

¿A qué crees que hace referencia el término 'cobeneficio'?


Últimamente, se han estado diseñando hospitales más ‘verdes’ que usan en mayor medida un diseño de edificios respetuoso con el medio ambiente, suministros de energía renovable y la telemedicina (es decir, la prestación de atención remota mediante tecnologías de comunicación), lo que puede reducir costos y salvar vidas. Se dice que este tipo de adaptación crea ‘cobeneficios’ (es decir, soluciones que tienen múltiples ventajas).

Hospitales 'verdes'

Adaptación fuera del sector de la salud

Sin embargo, no solo el sector sanitario es el que tendrá que adaptarse. Si queremos reducir los riesgos para la salud asociados con el cambio climático, vamos a necesitar también el esfuerzo de los gobiernos y las industrias. Esto significa invertir en mejor saneamiento, monitoreo climático, educación y agricultura. Los gobiernos también pueden tomar la iniciativa y establecer normas de seguridad laboral para proteger a los trabajadores de la exposición al calor y otros impactos del cambio climático.

¿Por qué plantar árboles en zonas urbanas es bueno para nuestra salud?


La necesidad de una adaptación en salud ha aumentado la demanda de infraestructuras que sean respetuosas tanto con el planeta como con nuestra salud. Por ejemplo, se ha demostrado que el aumento de la vida vegetal en las zonas urbanas reduce la tasa de mortalidad relacionada con el calor en un 40-90% y también está vinculado a la disminución de los niveles de estrés y a un sentido más fuerte de comunidad.

De hecho, renovar nuestra infraestructura podría cumplir un rol muy importante en nuestra salud. Por ejemplo, podemos limitar la propagación de enfermedades durante inundaciones si actualizamos nuestras defensas costeras y sistemas de alcantarillado para tratar el exceso de agua de lluvia.

Si tenemos en cuenta el panorama general y adaptamos otras áreas de la sociedad, podemos reducir la carga que soportan nuestros sistemas sanitarios.

Tecnología, monitoreo y mapeo

Si queremos mantener a la gente sana en un clima cambiante, necesitamos establecer mejores formas de monitorear las enfermedades sensibles al clima. Aquí es donde los Sistemas de Alerta Temprana (EWS, por sus siglas en inglés) son muy prácticos. Los EWS utilizan datos históricos para predecir futuros peligros como las inundaciones y las olas de calor, lo que nos permite informar a las poblaciones en riesgo con antelación. A partir de ahí, los EWS nos ayudan a planificar una respuesta para que podamos reducir mejor los efectos sobre la salud de las personas, como abrir estaciones de refrigeración que proporcionen agua, sombra y aire acondicionado. Afortunadamente, los EWS funcionan muy bien. En los Estados Unidos, el uso de un EWS produjo un 50% menos de muertes, si comparamos dos olas de calor similares.

Sistemas de alerta temprana para olas de calor

Además de ser útiles para las olas de calor, los EWS también son una herramienta excelente para el seguimiento de enfermedades sensibles al clima. Esto resultará especialmente útil para enfermedades como la malaria, que están típicamente vinculadas a áreas más cálidas, más cercanas al ecuador, pero se prevé que se propagarán a nuevas áreas como consecuencia del cambio climático. Para asegurarnos de que los EWS sean eficaces, necesitamos datos precisos de científicos que estudian el clima y la transmisión de enfermedades.

Salud pública y comunicaciones

Una parte importante del control de enfermedades sensibles al clima y otras amenazas para la salud es asegurarse de que el público general esté preparado. Aquí es donde la educación y la comunicación completan el rompecabezas, ya que nos permiten coordinar las respuestas entre países y dentro de cada país. Mediante la educación pública sobre la salud, podemos ayudar a las personas a entender qué hacer y a dónde ir (¡o no ir!) en caso de que haya una catástrofe natural u otra amenaza para la salud relacionada con el clima.

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¿Y qué pasará conmigo?

A nivel individual, un clima cambiante podría significar hacer pequeños cambios en nuestras vidas cotidianas para mantenernos saludables a nosotros mismos y a los que nos rodean. En caso extremo, esto podría implicar la planificación de situaciones de emergencia y la respuesta a los Sistemas de Alerta Temprana cuando sea necesario. En un tono menos serio, cuando se trata de olas de calor, la extraña siesta a la sombra podría llegar a ser una opción popular, ¡y aprobada científicamente!

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Conclusión

Ahora sabemos que el cambio climático significa que la sociedad va a experimentar un cambio en las demandas sanitarias. También hemos estudiado cómo podemos adaptarnos a estas amenazas a través de Sistemas de Alerta Temprana, la concienciación de la población, respuestas comunitarias más contundentes y la inversión en nuestros sistemas sanitarios. Aunque estas requieran tiempo, esfuerzo y dinero, es probable que los beneficios superen los costos y reduzcan los riesgos potenciales para la salud a largo plazo. A través de soluciones como una asistencia sanitaria más ecológica, podemos incluso echarle una mano a la naturaleza a lo largo de este camino. A nivel individual, podemos empezar ayudando a otros a entender que la buena salud a largo plazo depende también de la salud del planeta.

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