Alimentación y clima: El impacto de la alimentación en el medio ambiente

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Actualizado el Sun Aug 08 2021

¿Cuál es el problema con la agricultura?

Los humanos consumen mucha comida. Para producir todos estos alimentos, utilizamos un proceso llamado agricultura o producción de cultivos. Debido a su magnitud, no nos sorprende que la agricultura sea una de las principales actividades que contribuyen al cambio climático.

¿Qué porcentaje de las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por los humanos crees que corresponde a la producción y distribución de alimentos?


De las emisiones de la cadena de suministro de alimentos, la agricultura es responsable del 82% (rebanadas naranjas, verdes y amarillas del gráfico de pastel de abajo).

Emisiones de gases de efecto invernadero en la cadena de suministro de alimentos

Entonces, ¿de dónde vienen estas emisiones?

Uso de la energía

El funcionamiento de una granja requiere de energía. La mayor parte de esa energía proviene de la quema de combustibles fósiles, que libera CO₂ hacia la atmósfera.

¿Para qué crees que se utiliza esta energía?


Fertilizantes y plaguicidas

Muchas de las sustancias químicas utilizadas para la agricultura requieren una gran cantidad de energía para su producción.

Los agricultores a menudo utilizan fertilizantes artificiales: sustancias químicas que contienen nutrientes específicos que ayudan a las plantas a crecer más rápido, más grandes y más fuertes.

La mayoría de los fertilizantes contienen el elemento nitrógeno. ¿Por qué las plantas necesitan nitrógeno?


El nitrógeno se utiliza para generar proteínas

Si bien los fertilizantes son muy útiles, su producción es responsable del 1,2% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial.

Y no solo eso, sino que además la mayoría de los cultivos solo pueden aprovechar alrededor de un 50% del fertilizante que se les aplica. Con frecuencia, los microbios del suelo descomponen el fertilizante que sobra y se forma óxido nitroso (N₂O): un gas de efecto invernadero que produce un calentamiento 300 veces superior al del CO₂.

Si el fertilizante es arrastrado hacia los ríos y lagos, los nutrientes que contiene alimentan al plancton y algas. Estos reducen la cantidad de luz y de oxígeno en el agua, provocando asfixia en los peces y otras especies acuáticas.

El ciclo del nitrógeno en la granja

Los plaguicidas son otro tipo de sustancia química que utilizan los agricultores. Estos protegen a los cultivos de enfermedades, malezas e insectos que los comen. Sin estrategias de protección de cultivos como los plaguicidas, ¡se podría perder hasta un 80% de los cultivos!

Sin embargo, y al igual que los fertilizantes, estas sustancias químicas requieren de energía para su producción. Además, son tóxicas para muchas otras formas de vida silvestre, como los polinizadores que ayudan a las plantas de cultivos a reproducirse, y los microbios que mantienen el suelo sano y fértil.

Emisiones distintas del CO₂

La agricultura produce la mayor parte de las emisiones de los gases óxido nitroso (N₂O) y metano (CH₄), que representan el 80% y el 45% de las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el ser humano, respectivamente.

¿Por qué es el CH₄ tan peligroso para el medioambiente?


Ya sabemos cómo se libera el N₂O cuando se usan fertilizantes artificiales. Pero, ¿de dónde más provienen las emisiones de otros gases distintos al CO₂? Veamos el gráfico de abajo:

Emisiones distintas del CO₂ en la agricultura

Deforestación y degradación del suelo

Casi un cuarto de las emisiones que provienen de la producción de alimentos se producen al deforestar las tierras para la agricultura.

La agricultura ocupa el 50% de la tierra habitable y es la responsable del 80% de la deforestación mundial.

Uso de la tierra habitable

Cuando se deforesta la tierra para la agricultura, una gran cantidad de carbono almacenado se libera hacia la atmósfera. ¿De dónde viene este carbono almacenado?


Los cultivos que reemplazan a los árboles almacenan menos carbono y no son tan capaces de mantener el suelo unido. Esto hace que el suelo se desestabilice y se produzca su degradación, lo que provoca deslizamientos de tierra y tormentas de polvo.

Degradación del suelo

Uso del agua

Aunque un 71% de la superficie terrestre está compuesta de agua, solo un 3% es agua dulce, es decir, el agua que tomamos y que usamos para lavar y para regar cultivos. Casi dos tercios del agua dulce están almacenados en el hielo, lo que significa que solo el 1% del agua que hay en todo el mundo es directamente accesible para el consumo humano.

La agricultura utiliza más agua dulce que cualquier otra industria, lo que representa más del 70% del uso del agua dulce a nivel mundial.

Algunos productos agrícolas necesitan más agua que otros. ¿Cuál de estos productos crees que utiliza más agua (por kilogramo)?


¿Y de estos?


Veamos esto con más detalle:

Huella hídrica de diferentes productos

El cambio climático solo empeorará estos problemas y para el 2025 hasta dos tercios de la población mundial sufrirá escasez de agua.

Para el 2050, la población mundial alcanzará los 9,7 mil millones, y la producción de alimentos tendrá que aumentar entre un 50 y un 100% para alimentar a nuestra creciente población. Pero, ¿cómo podemos alcanzar esta meta si la agricultura está poniendo tanta presión sobre nuestros recursos y nuestro planeta?

¿Qué es la agricultura sostenible?

Hagamos un breve resumen. Hoy en día, la agricultura:

  • Libera alrededor de 21% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (es decir, 82% de las emisiones de nuestro suministro de alimentos)
  • Utiliza mucha energía
  • Daña los ecosistemas circundantes
  • Ocupa el 50% de la superficie habitable de la Tierra
  • Degrada el suelo, lo que libera CO₂ y dificulta el crecimiento de las plantas
  • Es responsable del 70% del uso del agua a nivel mundial

Si la agricultura se hiciera más sostenible, los alimentos podrían producirse en la misma tierra indefinidamente, sin agotar los recursos. La agricultura sostenible también es menos vulnerable al cambio ambiental, que será esencial si queremos seguir alimentándonos frente al cambio climático.

En los próximos capítulos, veremos qué pueden hacer los agricultores y los consumidores para que la producción de alimentos sea más sostenible.

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