Volar y conducir: ¿se puede viajar de manera más sostenible?

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Actualizado el Fri Apr 09 2021

¿Por qué centrarnos en el transporte?

Globalmente, el transporte es responsable del 24% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por lo tanto, es un sector importante que debemos tener en cuenta en nuestros intentos de reducir nuestra huella de carbono.

¿Qué modo de transporte emite más emisiones?


Veamos esto con más detalle:

Comparación de las emisiones de diferentes métodos de transporte

Emisiones de carbono procedentes de los vuelos

Más de 4 mil millones de pasajeros viajan cada año, a menudo a grandes distancias. Con 133 g de CO₂ emitidos por pasajero por km (para vuelos nacionales), se emiten más de mil millones de toneladas de CO₂ cada año. ¡Esto equivale al 2,4% de las emisiones globales de CO₂!

El impacto de los aviones

Otras emisiones procedentes de los aviones

Volar no solo emite CO₂. De hecho, más de la mitad de su impacto climático proviene de emisiones distintas al CO₂.

Las estelas son los rastros que ves detrás de los aviones. Están hechos de vapor de agua condensada, que se libera de los aviones a gran altitud. El vapor de agua se congela instantáneamente para formar cristales de hielo, que luego producen nubes especiales llamadas cirros inducidos por estelas de condensación. Estas nubes pueden atrapar el calor de la tierra, lo que provoca un efecto de calentamiento.

Los aviones también emiten NOx, un gas que contribuye al cambio climático al formar ozono, un gas de efecto invernadero. Sin embargo, existe cierto desacuerdo sobre la magnitud del efecto que tienen los NOx, ya que también destruyen el metano, un gas de efecto invernadero. Aun así, si la acumulación de ozono supera la eliminación de metano, habrá un efecto de calentamiento neto.

Efecto de calentamiento neto

¿Cómo podemos reducir el impacto medioambiental de los vuelos?

Para algunos viajes, existen alternativas para volar. Por ejemplo, tomar un ferri emite 18 g de CO₂eq por km y pasajero. ¡Compara esto con los 255 g de CO₂eq liberados por pasajero y kilómetro en un vuelo nacional!

Sin embargo, cuando estas alternativas no están disponibles, volar en clase turista es la siguiente mejor opción. Volar en clase business produce entre 2 y 3 veces más de CO₂ que en clase turista, y volar en primera clase produce ¡entre 2 y 3 veces más CO₂ que en clase business! Esto se debe a que los asientos premium ocupan más espacio.

Tierri volando en distintas clases

Compensación de carbono

En ocasiones, tomar un vuelo es inevitable. ¿Qué puedes hacer para reducir el impacto de estos vuelos?

Al pagar un poco más cuando vuelas, se puede dar dinero para apoyar proyectos que consuman una cantidad equivalente de CO₂ a la que se libera por tu viaje. Esto se llama compensación de carbono. Los proyectos apoyados por la compensación de carbono incluyen la reforestación o la compra de energía sin carbono.

Si se realiza bien, la compensación provoca una reducción neta de las emisiones y puede valer la pena considerarla si te enfrentas a un vuelo inevitable. Desde 2005, los proyectos han ayudado a reducir, secuestrar o evitar más de 437,1 MtCO₂e.

Tierri comprando compensaciones de carbono para la plantación de árboles

Dicho esto, la mejor manera de reducir las emisiones es hacerlo directamente, en lugar de depender de la compensación del carbono. Además, es crucial examinar críticamente cuánto carbono elimina realmente un programa específico de compensación de carbono, ya que algunos son más efectivos que otros. Esto se puede hacer comprobando si tienen las certificaciones adecuadas que hayan sido verificadas por organizaciones no gubernamentales medioambientales.

Emisiones procedentes de automóviles

En la UE, el transporte por carretera (que incluye los automóviles, los camiones y los autobuses) ¡representa el 72% de todas las emisiones del transporte!

¿Cómo puedes reducir tus emisiones al conducir?


¡reducirás tu impacto tomando el transporte público!

Una forma sencilla de reducir tu huella de carbono es compartir viajes con otras personas que vayan al mismo lugar.

Sin embargo, si tienes la opción, la mejor alternativa sigue siendo utilizar el transporte público siempre que sea posible.

Los impactos de compartir el automóvil

¿Deberías comprar un automóvil eléctrico?

Los automóviles eléctricos almacenan electricidad en una batería, que se utiliza para alimentar un motor eléctrico que impulsa el coche hacia adelante. Esto es diferente de los automóviles normales, que dependen de la quema de combustibles fósiles.

¿La siguiente frase es cierta o falsa? “Los automóviles eléctricos no producen emisiones de carbono”


La electricidad todavía se genera quemando combustibles fósiles en muchos casos, y la producción de baterías crea 56-494 kg de CO₂ por kilovatio hora de capacidad de batería.

Entonces, ¿cambiar el automóvil a gasolina por uno eléctrico reduce las emisiones realmente?


Cuando se comparan los vehículos eléctricos con los vehículos de gasolina tradicionales, los eléctricos siguen produciendo menos emisiones durante su tiempo de vida.

Compativa de las emisiones de CO₂ de los vehículos eléctricos y convencionales durante su tiempo de vida

Incluso en Estados Unidos, donde el 84,3% de la energía es producida por combustibles fósiles, las emisiones de carbono de los vehículos eléctricos son cerca del 50% de las producidas por los vehículos de gasolina.

La tecnología de las baterías sigue mejorando a un ritmo asombroso y las innovaciones futuras reducirán las emisiones de carbono necesarias para producirlas. A medida que los países implementan fuentes de electricidad libres de carbono, los automóviles eléctricos se convertirán en una opción aún mejor para reducir nuestras huellas de carbono (ver curso de Energía para más información).

De dónde vienen las emisiones de los vehículos eléctricos

Dicho esto, los coches eléctricos siguen causando los mismos problemas asociados con todos los coches: tráfico y accidentes de carretera.

Además, los automóviles liberan partículas llamadas PM₂.₅, que causan contaminación del aire en las ciudades. La mayoría de estas no provienen del escape, sino de la fricción en los frenos y los neumáticos, por lo que ocurren en cualquier tipo de automóvil.

Conclusión

En nuestro mundo cada vez más interconectado, los viajes han generado un crecimiento social y económico. Sin embargo, los viajes siguen siendo una importante fuente de emisiones de carbono. La electrificación de automóviles, camiones y autobuses, junto con el despliegue de la energía sostenible, reducirán significativamente estas emisiones. Mientras tanto, podemos desempeñar un papel en la reducción de nuestras emisiones si todos limitamos nuestros viajes y escogemos opciones de transporte que dejen una menor huella de carbono.

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