Textiles: ¿podemos hacer que la moda sea sostenible?

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Actualizado el Thu Apr 29 2021

¿Qué son los textiles?

La industria textil involucra la producción y procesamiento de fibras y filamentos, y su posterior ensamblado en tejidos y ropas. Mientras que esto incluye tejidos domésticos e industriales, nos centraremos principalmente en la industria de la moda, ya que es responsable del 70% de la producción textil.

Se compran 80 mil millones de unidades de ropa nueva cada año. ¿Cuánto más estamos comprando ahora en comparación con el año 2000?


Compramos un 60% más de ropa que hace 20 años

Este dramático aumento se ha acelerado por el desarrollo de la "moda rápida", un modelo de negocio caracterizado por precios bajos y tendencias aceleradas.

¿Qué significa esto para el planeta?

En promedio, 1 kg de tela emite 20-23 kg de gases de efecto invernadero y se estima que la industria representa 4-10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero hechas por el hombre, dependiendo de los métodos de cálculo utilizados. Compara esto con la industria de la aviación, ¡que contribuye solo al 2,4% de las emisiones globales!

Entonces, ¿de dónde vienen estas emisiones?

Contribución de emisiones de la cadena de suministro de la moda

Las emisiones se producen en todas las etapas de la vida útil de una prenda; desde la obtención de las materias primas, hasta su lavado y eliminación. Sin embargo, el 70% de las emisiones de la industria de la moda provienen del proceso de producción, durante la producción de fibras y la confección de ropa.

Cadena de suministro de la industria de la moda

Las diferentes etapas de la cadena de suministro textil suelen ocurrir en diferentes países. ¿Por qué es este un problema?


Los textiles se pueden fabricar con una amplia gama de materiales. Sin embargo, el 75% se compone de solo dos fibras. ¿Cuáles son?


Examinemos esto con más detalle:

El poliéster es la fibra más comúnmente utilizada, que representa el 52,2 % de la producción mundial de fibra en 2019. Es una fibra de plástico sintética hecha con combustibles fósiles a través de un proceso que requiere un alto consumo de energía. Solo en 2015, la producción de poliéster para textiles liberó un estimado de 706 mil millones de kilogramos de gases de efecto invernadero. Eso es equivalente a las emisiones anuales de 185 plantas de energía de carbón. Incluso una camisa de poliéster emite un promedio de 5,5 kg de CO2eq, cerca del 30 % más que las emisiones promedio de una camiseta de algodón.

El algodón es una fibra vegetal de origen natural pero, aquel carbono que estas plantas retiran de la atmósfera a medida que crecen, se revierte debido a los gases de efecto invernadero que se liberan durante la producción y aplicación de fertilizantes y pesticidas a los propios cultivos. Estos productos químicos también pueden filtrarse en entornos circundantes y dañan los ecosistemas locales, reducen la calidad del suelo y ponen en peligro la salud humana.

¿Por qué otro motivo el cultivo de algodón es un problema?


Aunque el algodón produce menos gases de efecto invernadero que el poliéster, requiere 20 veces más agua. Una sola camiseta de algodón requiere 2700 litros de agua para su producción, ¡más o menos lo que bebes en dos años y medio!

Cuánta agua se necesita para una camiseta de algodón

En conjunto, la industria textil consume cerca de 79 mil millones de litros de agua por año. Y el agua no solo se utiliza en la producción de fibras, sino que también en las etapas de teñido, acabado y lavado.

Además de consumir mucha agua, la industria textil es responsable del 20% de la contaminación industrial del agua. Las sustancias químicas utilizadas en la producción de fibra y durante procesos de tratamiento como blanqueado, teñido e
impermeabilización, pueden acabar en sistemas de agua locales si las aguas residuales no son tratadas. ¿Por qué es este un problema?


Como el 90 % de la ropa del mundo se produce en países de bajos y medianos ingresos (debido al costo más barato del trabajo), los países en desarrollo reciben la mayor parte de la carga de esta contaminación medioambiental, a pesar de que solo representan una pequeña cantidad del consumo de ropa.

El uso de estos productos químicos también es peligroso para los propios trabajadores de las fábricas. La exposición diaria puede tener importantes consecuencias para la salud, y una deficiente infraestructura política y gestión empresarial en muchos países significa que las normas laborales y de seguridad a menudo no se aplican en las fábricas textiles. En 2015, 14 millones de trabajadores de la industria recibieron como pago menos de la mitad del salario mínimo requerido para satisfacer las necesidades básicas, y se registraron 1.4 millones de heridas en el sitio de trabajo.

¿Qué hay de los impactos de la ropa una vez que se ha comprado?

530 millones de toneladas de CO₂ son emitidas cada año procedentes del lavado y teñido de la ropa. Las fibras naturales, como el algodón, tienen mayores necesidades de energía para lavar, secar y planchar en comparación con las fibras sintéticas, pero las fibras sintéticas tienen otros problemas. ¿Cuáles crees que son?


Cuando se lava la ropa libera pequeños hilos, llamados microfibras, que se liberan en el agua y pueden acabar en nuestros océanos. Mientras que las microfibras de los materiales naturales se descomponen relativamente rápido, las de materiales sintéticos permanecen durante mucho tiempo y los animales marinos pueden comerlos. Una sola lavada de una prenda de poliéster puede liberar 700 000 microfibras plásticas.

Liberación anual de microfibras por lavado de ropa

¿Qué pasa con nuestra ropa cuando ya no la necesitamos?

¿Cuántas toneladas de ropa se desechan cada año?


Casi el 60% de toda la ropa producida se desecha en menos de un año de su producción, y termina en un vertedero o incinerada. Los residuos también se producen en las primeras etapas de la cadena de suministro de la moda: 10-20% de la tela se desperdicia mientras se confecciona la ropa y cada año se queman millones de dólares en ropa no vendida, liberando gases de efecto invernadero y contaminantes al aire.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

La mayoría de los productos textiles y la ropa se produce en países que dependen, principalmente, de los combustibles fósiles para la producción de energía, como China. La industria textil utiliza mucha energía, así que cambiar a fuentes de energía limpia, como solar, eólica y nuclear, y aumentar la eficiencia energética, es la manera más eficaz de reducir la huella de carbono de la industria.

Reducción de emisiones al cambiar a energía limpia

¿Se puede hacer algo en relación con las fibras?

La producción de poliéster reciclado libera un 37% menos de CO₂ que el poliéster virgen (poliéster producido a partir de fibras no recicladas) y está hecho principalmente de botellas de plástico desechadas y otros residuos de plástico. Por lo tanto, el poliéster reciclado tiene el potencial de reducir la contaminación por plásticos y emisiones de gases de efecto invernadero a la vez. Si bien todavía es ligeramente más caro de producir que el poliéster virgen, cada vez son más las marcas que recurren al material reciclado.

Emisiones del poliéster reciclado

Hoy en día, menos del 1% de las prendas descartadas son realmente recicladas para hacer ropa nueva. ¿Por qué?


Para resolver estos problemas, las fibras cortas recicladas a menudo se mezclan con fibras más largas para producir ropa duradera, y se han desarrollado tecnologías innovadoras para ordenar automáticamente grandes volúmenes de textiles mixtos por tipo de fibra. También será necesario un enfoque centralizado del reciclado textil y la ropa debe diseñarse pensando en el reciclaje.

Además de reciclar fibras, en primer lugar deberíamos empezar a utilizar materiales que produzcan menos emisiones. El algodón orgánico es una posibilidad; debido a que no utiliza pesticidas y fertilizantes nocivos implicados en la producción convencional de algodón, produce aproximadamente la mitad de las emisiones.

Pero el algodón no es la única fibra de origen natural; muchas otras fibras utilizan menos agua y tierra que el algodón. Esto incluye otras fibras de plantas, como el cáñamo, y las fabricadas por humanos a partir de madera, como viscosa y lyocell. Sin embargo, es importante que los materiales utilizados para estas fibras se obtengan de forma sostenible y que los productos químicos utilizados en su procesamiento se recuperen y reutilicen.

No obstante, las plantas no son la única fuente de fibras naturales para tela. Los materiales derivados de los animales, como la lana y el cuero, también se utilizan ampliamente en los textiles. Sin embargo, además de utilizar mucha energía y recursos en el procesamiento y la fabricación de estos materiales, se requiere criar animales como las vacas y las ovejas para obtener las materias primas. ¿Por qué es esto especialmente malo para el medioambiente?


Para evitarlo, emprendimientos en todo el mundo han estado trabajando para producir alternativas naturales a estas fibras, particularmente al cuero. Por ejemplo, champiñones cultivados en aserrín y residuos agrícolas, levadura modificada, y las bacterias del té de kombucha, han sido utilizadas para hacer alternativas de cuero.

Alternativas al cuero

Otras empresas están trabajando para producir fibras sostenibles mientras luchan contra el desperdicio de alimentos, un problema responsable del 8-10% de las emisiones globales.

Aunque pasar a fibras más sostenibles ayudará a reducir la huella de carbono de la industria textil, las diferencias en el impacto ambiental entre diferentes proveedores de fibra son a menudo mayores que las diferencias entre los diferentes tipos de fibra. Por lo tanto, es esencial que realicemos cambios dentro de la propia cadena de suministro.

¿Cómo podemos reducir el impacto de la industria textil?

Los procesos de tratamiento húmedo, como el blanqueado, el teñido y el estampado, tienen el mayor impacto ambiental porque se necesitan mucha energía, agua y sustancias químicas. Por lo tanto, la adopción de métodos de procesamiento en seco, como el uso de CO₂ presurizado en lugar de agua para teñir textiles, puede reducir significativamente las emisiones y el uso del agua, así como la contaminación de las aguas residuales.

La contaminación química puede evitarse mejorando la eficiencia del proceso de teñido. Por ejemplo, un pretratamiento para el algodón llamado ColorZen hace que las fibras absorban el tinte más eficientemente; esto reduce la cantidad de tinte, agua y energía requeridos.

Incluso con estas emocionantes innovaciones, las mejoras significativas requerirán un cambio sistémico. Hacerlo requiere transparencia dentro de la cadena de suministro; la industria debe establecer normas laborales y medioambientales más estrictas, y hay que tener en cuenta tanto las preocupaciones medioambientales como las sociales en cada etapa. Algunas marcas ya están haciendo cambios en la dirección correcta, pero los fabricantes, las marcas y los gobiernos tendrán que trabajar juntos para tener un impacto significativo.

Además de los compromisos de las grandes empresas, también necesitamos cambios en el comportamiento de los consumidores. Los nuevos modelos de economía circular, como el alquiler de ropa y los servicios de intercambio, podrían ayudar a cambiar la percepción de que la ropa es fácilmente desechable. Estos modelos podrían satisfacer el deseo de los consumidores de que sus prendas de vestir sean nuevas y variadas y mantendría las prendas en circulación durante más tiempo.

Modelos de negocio circulares de ropa

Incrementar la vida útil de una prenda es uno de los medios más eficaces para reducir su huella medioambiental. Si una prenda se usara el doble de veces antes de ser desechada, ¿cuánto disminuiría su impacto climático?


Los minoristas y las marcas también tienen la responsabilidad de concientizar al consumidor sobre las altas necesidades energéticas del lavado, secado y planchado de la ropa. Reducir las temperaturas y la frecuencia de lavado, así como evitar la secadora, reducirá las emisiones de carbono y el consumo de agua, esto evitaría también la liberación de microfibras en nuestras aguas.

Sin embargo, incluso si adoptamos prácticas de lavado sostenibles, ¡todavía tenemos que lavar nuestra ropa a veces! Para minimizar nuestro impacto en el medio ambiente, podemos asegurarnos de que nuestras lavadoras son eficientes energéticamente, cambiar a proveedores de energía limpia, y utilizar filtros de lavandería como bolas de cora para prevenir la liberación de microfibras.

Reducir el impacto de la lavandería

Conclusión

La industria textil está teniendo graves repercusiones tanto en el medioambiente como en el bienestar humano. Nuestro amor por la moda rápida ha aumentado drásticamente la demanda de prendas baratas y de baja calidad que consumen recursos y contribuyen significativamente a las emisiones globales y los residuos. Mientras observamos emocionantes avances en la producción de tejidos sostenibles y reciclaje textil, la mejor manera de reducir los impactos ambientales y sociales de esta industria es, en primer lugar, reducir la sobreproducción y el consumo de artículos textiles.

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