Precio del carbono: ¿Podemos poner un precio sobre las emisiones?

18 minute read

Actualizado el Sat May 29 2021

El cambio climático generará enormes costos para las generaciones futuras. Sin embargo, en general, estos costos no se incluyen en los precios de los productos o servicios que contribuyen al cambio climático (recuerda las externalidades negativas del Capítulo 1).

Para abordar esta cuestión y hacer que se reduzcan las emisiones, algunas personas sugieren que deberíamos poner un precio a nuestros bienes y servicios de manera que refleje su verdadero costo para la sociedad. Aquí es donde entra en juego la fijación del precio del carbono.

¿Qué queremos decir con “fijación del precio del carbono”?


La fijación del precio del carbono significa que las empresas que emiten dióxido de carbono tienen que pagar por esas emisiones.

De esta manera, los los productores de CO₂ tienen dos opciones:

  • Pueden continuar con sus emisiones como lo vienen haciendo y pagarlas, lo que aumentaría sus gastos.
  • Pueden buscar una forma de reducir las emisiones y, por lo tanto, no tener que pagar.
Fijación del precio del carbono

Los beneficios de la fijación del precio del carbono

¿Cuáles son los beneficios de la fijación del precio del carbono? Selecciona todas las que correspondan.


Fijar el precio del carbono puede fomentar la inversión e innovación en las tecnologías no contaminantes. Esto se debe a que el uso de tecnología contaminante se hace demasiado caro debido al costo adicional del precio del carbono.

Por ejemplo, el Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (un tipo de fijación de precios del carbono) parece haber dado lugar a un aumento de la actividad de patentes en las tecnologías de baja emisión de carbono.

La fijación del precio del carbono tiene varios beneficios

Las dos formas principales para fijar el precio del carbono son:

  • Implementar un Impuesto sobre el carbono.
  • Crear un Sistema de comercio de emisiones.

Veamos estas opciones una por una:

Impuestos sobre el carbono

Un impuesto sobre el carbono fija directamente el precio de las emisiones de dióxido de carbono. Esto significa que a las empresas se les cobra una cantidad determinada de dinero por cada tonelada de CO₂ que emitan.

¿En qué lugares se utiliza la fijación del precio del carbono?

La provincia de Columbia Británica, Canadá, es conocida por la forma en que implementa su impuesto sobre el carbono.

¿Cuánto se cobra en Columbia Británica por cada tonelada de CO₂ emitida (desde abril del 2021)?


Sin embargo, $45 por tonelada aún no es suficiente si se quieren reducir las emisiones en Columbia Británica, según lo propuesto en el Acuerdo de París.

El cobro de dinero por cada tonelada de carbono emitida hace que aumenten los precios de los bienes y servicios. Los costos para las empresas productoras de energía aumentarán debido a los impuestos a pagar. Estas empresas no querrán perder sus ganancias, por lo que es probable que le pasen este “costo adicional” a los consumidores aumentando el precio de la electricidad.

La producción de energía y el transporte dependen en gran medida de los combustibles fósiles, por lo que estos afrontarían la mayor carga del impuesto sobre el carbono. Pero, como casi todos los demás sectores también necesitan energía y transporte, el impuesto podría afectar a toda la economía.

¿Cómo puede afectar el aumento de los precios de la energía a la demanda energética?[


Impuesto sobre el carbono: el efecto en la demanda

Además de disminuir la demanda de energía, un impuesto sobre el carbono también lleva a la sustitución de combustibles con alto costo de carbono por fuentes de energía menos contaminantes. Esto se conoce como efecto de sustitución, porque, debido al impuesto, las personas sustituyen bienes más caros por bienes más baratos.

Impuesto sobre el carbono: el efecto de sustitución

Estos dos efectos pueden reducir las emisiones de CO₂, sin embargo, tenemos que pensar detenidamente en cómo diseñar los impuestos sobre el carbono, ya que también podrían tener efectos negativos...

Problemas con el impuesto sobre el carbono

Aunque un impuesto sobre el carbono garantiza poner un precio a las emisiones, no puede garantizar ningún nivel específico de reducción de CO₂. Esto se debe a que no sabemos si las empresas reducirán sus emisiones o, en su lugar, optarán por pagar el impuesto.

La medida en que un impuesto sobre carbono reduzca las emisiones depende de si es fácil, o incluso posible, que las personas cambien sus comportamientos, y que quieran hacerlo.

Un impuesto sobre las emisiones de carbono mal planeado también podría empeorar la desigualdad, porque las viviendas más pobres tendrían que gastar una mayor parte de sus ingresos en calefacción y energía (que son los más afectados por el impuesto).

¿Cómo podemos evitar esto?


El dinero se puede devolver a las viviendas más pobres mediante pagos directos o la disminución de otros impuestos. De esta manera, los impuestos sobre el carbono en realidad pueden ayudar a reducir las desigualdades que, de lo contrario, se verían agravadas por el impuesto. Este tipo de impuesto sobre el carbono se llama impuesto sobre el carbono neutral para los ingresos.

Un impuesto sobre el carbono neutral para los ingresos

Los impuestos sobre el carbono pueden ser una forma relativamente barata de reducir las emisiones, pero sus efectos dependerán de cómo se diseñen. Es posible que esto deba también ajustarse para diferentes países. Entonces, ¿cómo podemos poner un precio al carbono?

Sistemas de comercio de emisiones

El sistema de comercio de emisiones
puso un límite en la cantidad total de emisiones que pueden producirse en una cantidad de tiempo determinada.

A las empresas se les dan o venden permisos de carbono que les permiten liberar cierta cantidad de CO₂.

¿Qué sucede si una empresa produce más emisiones de las que se les permite?


Si una empresa espera producir más emisiones de las que tiene permitidas, debe comprar más permisos a otras empresas. Las empresas que producen menos emisiones de las que tienen permitidas pueden vender sus permisos a otras empresas que emiten más.

Esta es la razón por la que el sistema también se conoce como “limitación y comercio”: las emisiones totales son limitadas y las empresas pueden comercializar los permisos entre ellas.

El número total de permisos disponibles puede disminuir año tras año, lo cual reduce gradualmente las emisiones, tal como se pretende en los acuerdos internacionales.

Sistemas de comercio de emisiones

A diferencia del impuesto sobre el carbono, los permisos de carbono no tienen un precio fijo; en cambio, dependen del equilibrio entre oferta y demanda. La oferta es el número de permisos de carbono disponibles para la venta, mientras que la demanda es el total de emisiones que se están produciendo. Esto significa que el precio puede subir y bajar.

Este precio cambiante de los permisos de carbono podría ser un problema: si el precio es demasiado bajo, las empresas pueden comprar fácilmente más permisos en lugar de reducir sus emisiones.

Si el límite se establece demasiado alto también podría impedir la disminución de las emisiones. Esto sucedió con el esquema de comercio de la UE en 2005.

Sin embargo, siempre que se elija bien el límite, un sistema de comercio de emisiones es una buena manera de garantizar que se produzca una disminución de las emisiones. A diferencia del impuesto sobre carbono, esto puede garantizarse debido al límite de permisos de carbono disponibles.

Conclusión

Entonces, la fijación del precio del carbono es una forma de incluir el costo de las emisiones de CO₂ en nuestro sistema económico. Tanto los impuestos sobre el carbono como los esquemas de comercio de emisiones pueden implementarse de manera simultánea.

Sin embargo, no es fácil de aplicar debido a que se necesita que las empresas controlen e informen con precisión sus emisiones. También es necesario que otra organización revise estos informes (para que las empresas no hagan trampa). Todo lo anterior requiere dinero y personas que lo hagan.

El dinero recaudado con la fijación del precio del carbono debe utilizarse para desarrollar tecnologías no contaminantes y garantizar que no aumente la desigualdad debido a la fijación del precio del carbono.

Como en todas las políticas que hemos visto en este curso, un impuesto sobre el carbono solo será una parte de la solución. Seguiremos necesitando mejoras en la tecnología, inversiones ecológicas y planes para la reducción de las emisiones. Sin embargo, poner un precio al carbono es una forma eficiente de ayudar a alcanzar los objetivos para reducir las emisiones.

Capítulo siguiente